Demostración de la gestión de contactos (festivales, teatros y otras programaciones) para compañías teatrales con Inthedir. www.inthedir.com/es
He leído una frase que me ha encajado muy bien con una idea a la que llevo dándole vueltas muchos años: “No hay unidad porque no hay trabajo más individual que el de un artista o el de un músico, no lees el guión de nadie…” Iván Ferreiro popes80.com
Durante 11 años, que se dice pronto, he trabajado para fomentar una comunidad abierta de titiriteros, en la que pudiéramos compartir información y debatir libremente.
Prácticamente a diario me llegan peticiones de artistas e instituciones que me piden que difunda su trabajo, que hable de ellos, pero puedo contar con los dedos de una mano las ocasiones en las que un artista ha respondido a una invitación para que sea él mismo (o ella misma) el que hable de su arte, o el que comparta su conocimiento y sus experiencias.
Hay, sin duda, honrosas y destacadas excepciones, pero son eso, casos excepcionales.
Mi hipótesis inicial, fraguada hace años, es que los artistas y en concreto la gente de teatro, están acostumbrados a comunicarse en un ámbito cerrado y perfectamente delimitado: el del propio hecho teatral. La gente de teatro se comunica con su público exclusivamente a través de la representación y suele ser incapaz de “hablar de teatro” con la gente de la calle. Por decirlo de otra forma: muchos artistas tienen muy desarrolladas algunas capacidades comunicativas, como las interpretativas, y atrofiadas otras como la escritura, el discurso o la capacidad de debate.
Esto crea unas carencias comunicativas que se han manifestado como nunca antes a causa del desarrollo social de Internet. No entro a valorar lo que se pierde y lo que se gana con las nuevas formas de comunicarse -que no tienen por qué ser excluyentes- ni si son mejores o peores; creo que depende de cada caso y que, como casi todo, no es una cuestión de blanco o negro. Lo que sí tengo bastante claro es que los “nuevos” modelos de comunicación social son percibidos más como algo sin valor, e incluso como una amenaza por la mayor parte del “colectivo” teatral. Entrecomillo lo de “colectivo” porque “no hay trabajo más individual que el de un artista”.
Intuyo que hay otras cuestiones de orden psicológico y antropológico a tener en cuenta, pero dejo esas reflexiones para otro momento o para otras personas.
La cuestión es que, salvo un cambio social radical en el mundo del arte -que me parece poco probable-, cualquier esfuerzo dirigido a crear comunidades activas de artistas estará abocado al fracaso. No hay más que ver que en Internet el teatro está muerto.
El egocentrismo es un rasgo humano muy común (¿tal vez más en la sociedad occidental del “primer mundo”?).
El ergotista es un rebuscado, es el terror de las discusiones, tertulias y debates. Si uno quiere organizar una buena mesa redonda, absténgase de invitar a ella a los egocéntricos, los egotistas, los egoístas, los ególatras y los ergotistas. Aunque es inútil, todos los participantes tendrán algo de todo eso. Entre otras razones, porque las personas que resaltan su “ego” suelen ser creadoras; por ejemplo, los artistas o los líderes.
Amando de Miguel La complicación de la homofonía: egocentrismo, egotismo, egoísmo, egolatría, y ergotismo
Todos tenemos ego -lógicamente- y todos nos comportamos a veces como estúpidos a causa de éste, pero en el mundo del arte y de los artistas las aberraciones egocentristas son habituales y en ocasiones extremas. Quizás de otra forma el arte no sería posible, o al menos no sería lo que es.
A lo que voy, en último término, es que si alguien piensa en montar un proyecto o un negocio que tenga como objetivo a un “colectivo” de artistas, más le vale dejar a un lado cuestiones de comunidad y participación (tan 2.0) para centrarse más en el ego. Probablemente funcionaría muy bien un modelo a lo “Apple”, en el que todos los productos empiezan por “Yo” (I, iPod, iPad, iPhone… yoPod, yoPad, yoPhone) y alimentan, como pocas empresas saben hacerlo, el ego de sus clientes.
Búsqueda en Google: egocentrismo artistas